Yoko Ono en el Malba

La gran muestra retrospectiva de Yoko Ono en el Malba tiene como eje las instrucciones que la artista viene realizando desde hace más de seis décadas. Durante más de un año los curadores de la muestra Gunnar B. Kvaran y Agustín Pérez Rubio trabajaron con la artista para diseñar la muestra.  Hay un dato importante que atraviesa la exposición y es lo que hace que uno se vaya del Malba con cierta sensación de regocijo. Las instrucciones de Yoko son para todos, siempre hay una con la que uno se identifica, y nos impulsan a participar.

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Gunnar V. Kvaran, Agustín Pérez Rubio y Lupe Requena en el Malba

En la presentación de “Dream come true”, así el título de la muestra, Kvaran hizo un recorrido por la vida y obra de la artista, un relato necesario para introducirnos a la exhibición. Hay una tendencia a ver a Yoko Ono en el contexto de Nueva York, Fluxus y John Lennon, pero ella es algo más. Es japonesa, nacida y criada en Japón y proviene de una familia adinerada. Recibió una muy buena educación y tuvo contacto con las artes desde su infancia. Ella pudo tomar decisiones, y en ese tiempo eso ya era mucho decir. Fue la única mujer que accedió a una escuela de élite que era solo para varones y tuvo como compañero al hijo del emperador. Eso nos da una idea del contexto en el que creció. Cuando llegó a Nueva York la escena estaba conmovida por John Cage, el Pop Art y Fluxus. Lo que diferenció de entrada el arte de Yoko Ono fue el tema de invitar a la participación.

Ella invita al público a tomar parte del proceso creativo y eso llevó al arte a un rumbo nuevo. ¿Cómo lo hizo? A través de las instrucciones. “Esa es la columna vertebral de su creatividad. Cuestionar la noción de arte, abandonar el objeto y se reduce a la idea. Ni Marcel Duchamp abandonó el objeto”, explicó Kvaran.

Sugiero tomarse el tiempo para recorrer la muestra e ir activando las obras, somos nosotros como espectadores los que las completamos. Las instrucciones están escritas en las salas con tipografía muy grande y son muy claras. Hay más de 80 obras –todas originales– que no están dispuestas en orden cronológico, una pieza en la terraza y también veremos instrucciones en el espacio público. Podrán apreciar en el recorrido nociones de carácter universal, pero también preguntas y respuestas muy personales ante las cuales es difícil no conmoverse.

de chica quiso ir a la mejor escuela de Japón solo para varonesk
Hasta el 31 de octubre en Av. Figueroa Alcorta 3415, Capital.

Extracto de nota publicada en Vanidades

 

 

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