Desafío a lo real

El Hotel de Inmigrantes, situado en el puerto de Buenos Aires, parece cargado de presencias ausentes, quizás huellas de un otro no real. Sus paredes eternas, sus techos lejanos, potencian su densidad fantasmagórica con la actual programación del Museo Nacional de la Universidad de Tres de Febrero (MUNTREF). Nada está donde se cree… se titula la muestra de Graciela Sacco que, ya desde su gestación buscó, como me explicó la curadora Diana Wechsler, correr los límites. “El espectador se va encontrando el espacio, no puede prever lo que viene”.
El cuerpo de obra de Sacco es prolífico, la artista rosarina, de gran proyección internacional, no les escapa a las diferentes materialidades; utiliza elementos simples como telas, vidrios, maderas. Piezas poco sofisticadas para abordar temas que van desde las migraciones hasta los conflictos, en suma, problemáticas sociales. “Cualquier obra es política por omisión, porque es una toma de posición, pero creo que se lee en un segundo plano aquí. Hay algo que aparece en primer plano, que es la cuestión sensible de la artista, tenés que decodificar la imagen, ¿por qué está fracturada? Y a la vez, cuando lo recomponés, ves que es una imagen tomada de una manifestación. En un insight ves que está todo junto, hay una búsqueda estética”, expresa Wechsler.

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Fueron al Norte para llegar al Sur

Para esta muestra Sacco rediseñó algunas obras y creó otras. “El edificio potencia la obra y a su vez la obra de Graciela retoma la historia del edificio. La reflexión sobre las migraciones está en la obra de Graciela. Pareciera que estas obras están hechas para este lugar, parece un sitio específico. Adquieren una dimensión propia”, agrega la curadora.
Todo comienza con Bocanadas, la serie de bocas que en un grito sordo reciben al público en la entrada de la muestra, para dar lugar a una multitud de miradas que vigilan detrás de las paredes, entre los azulejos, en escaleras y corredores. La mirada del otro desde quizás un “no lugar” acecha y es también reflejo de nuestra propia mirada. Huellas de un otro que se materializan ante nuestra presencia. Tensión, movimiento, reclamo, se leen en la primera sala, mientras 4 Lanzapiedras son sucedidos por una serie de cucharas suspendidas en el aire, parte de la serie Bocanadas que expresan un reclamo pendiente, aún no satisfecho.

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Bocanadas

Resignadas, otras figuras pierden un tren en Fueron al Norte para llegar al Sur y dan pronto paso a un pasillo-instalación en el que es el cuerpo del espectador el que se pone en juego. El vértigo dice presente en Toda salida puede ser un encierro y se requiere un salto de fe, cierta entrega a la artista para llegar a la próxima sala. Es el momento en que “la arquitectura se hace líquida, se desvanecen las certezas, la condición de la mirada se ha trastocado y con ella fluyen las preguntas sobre la existencia de lo real”, explica Wechsler en el texto que acompaña la muestra. De forma recurrente, Sacco se interroga e impulsa al espectador a preguntarse sobre lo dado, lo real. “La luz es su pincel. Es lo que hace que la obra exista, es un medio clave tanto por presencia como por omisión”,  dice Wechsler. Así, se vale de Caleidoscopios para medir un espacio imaginario; de luces y sombras para develar presencias; de imágenes fragmentadas para que sea el espectador el que reconstruya la escena. En el recorrido las heliografías, uno de los sellos de la artista, monopolizan la mirada sobre múltiples superficies. Nada parece escapar a la expresión. La comunión de la imagen, el uso de la luz y la oscilación arbitraria gracias a la gravedad dan vida a las obras proyectadas. Y es en esta segunda sala donde el clima opresivo del Hotel de Inmigrantes se potencia con el carácter de obras como Resistencia y Sombras del Norte y del Sur. Es una vez más la presencia del espectador, su mirada, la que completa la obra. “Hay poco texto en sala para que la gente explore por sí misma, la idea laberíntica del arranque tiene el objetivo de que la gente vaya buscando el camino, las señales, es deliberado para que haya un espectador activo”, concluye Wechsler.

Graciela Sacco, esperando a los ba+î-ürbaros, 1996-2011, video objeto, dimensiones variables, , edicio+î-ün 5 + 3AP (ojos verdes 1)
Esperando a los bárbaros

Esta maravillosa muestra se puede visitar hasta el 10 de noviembre en Av. Antártida Argentina 1355, Capital. Entrada gratuita.

Nota publicada en VANIDADES

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